- Jueves 17 de Marzo de 2011 07:58
La realidad cambiante a escala planetaria a la que se enfrenta la sociedad en el siglo XXI, implica una capacidad de respuesta frente a los cambios ambientales cualitativamente diferente a la que hasta ahora se ha tenido. Por lo que se refiere a la administración ambiental, esto implica asumir un grado de incertidumbre con el que trabajar, y la transformación de los modelos actuales de gestión para conseguir adaptar las relaciones entre la sociedad y el medio natural a los nuevos escenarios ambientales. Tal adaptación es fundamental para avanzar por el camino de la sostenibilidad, y ahora es más evidente que nunca que no debe estar restringida al ámbito de la administración ambiental, sino que debe extenderse al resto de las políticas sectoriales, ya que son éstas las que inciden en los impulsores del Cambio Global.